21/1/18

INVOCACIÓN


¡Azrael!, Ángel Oscuro, acude a mí.

Con tu aguzada guadaña corta en dos
Mi corazón humano, y regresemos.

Miguel Ángel G. Yanes

18/1/18

EL BAÑO DE LA ZANAHORIA


No sé dónde prepararán este curiosos plato, pero más allá de que sea un montaje artificial o una de esas extrañas hortalizas que, de vez en cuando, suele crear la naturaleza (como si de una conciencia vegetal dispusiera) la composición es de una tremenda originalidad.

¡Bravo por el artista y su sentido del humor, de la gastronomía y de la estética! 

Miguel Ángel G. Yanes
 

17/1/18

PELIGRO


Miembros de Greenpeace jugándose la vida 
para concienzar a la gente 
del peligro que representa la energía nuclear

Errar en el título de esta entrada escribiendo una doble "pe" por mor de la antigüedad del teclado, que ya se atasca y falla más que una escopeta de feria, me ha dado pie para un detalle humorístico:

¡¡¡PPELIGRO!!! 
 

 PPoliticos PPlaneando PPutearnos 

Miguel Ángel G. Yanes

16/1/18

TIRRIA


Tirria es una de esas palabras casi en desuso ya en nuestras islas. Antiguamente era bastante común en nuestro vocabulario coloquial, pero ha ido cayendo en el olvido, de ahí que cuando ayer, en un programa televisivo de investigación, uno de los entrevistados dijo: "es que todos me tienen tirria", me apresuré a anotarla para incluirla aquí, en este blog en el qué, desde hace años, voy acumulando, entre otras cosas (pensamientos, poemas, aforismos...) palabras y palabras con la urgencia de un tiempo que se agota inexorablemente.

Mirando mal a alguien

Es tirria una palabra con una increible cantidad de sinónimos: 
 

No estaba bien tenerle tirria a nadie; era una cosa fea. Y es qué, según nuestras madres, generar un sentimiento de odio, antipatía u ojeriza hacia alguien, ya fuera de manera justificada o irracional, empañaba el alma de los niños y no la dejaba brillar con su luz propia, lo que a la larga generaría una oscuridad que nos impediría seguir el camino correcto por la vida.


Cosas de madres, madres pobres, con poca cultura pero mucha sabiduría. Benditas sean donde quiera que estén.

Miguel Ángel G. Yanes

14/1/18

FLOJUCHOS

 - ¡Papá! He encontrado unos jóvenes dispuestos a trabajar en la platanera, pero los veo algo flojuchos.

Finca platanera

- ¿Flojuchos? Como los zapatos que ahora me compra tu madre.

- ¡Fluchos, papá, Fluchos!

Zapatos antiguos, modelo Oxford

- ¡Qué coño Fluchos!... ¡los que yo digo son flojuchos!... ¡que no me duran nada! Antiguamente un par de buenos zapatos eran recios, resistentes y te podían durar media vida, pero los de ahora son pura filfa: ligeros, flexibles, anatómicos. Cómodos sí, pero flojuchos.

Miguel Ángel G. Yanes

12/1/18

INVISIBLES INSECTOS

A mis oídos llegan, como invisibles insectos, los diálogos ajenos: pueden ser moscas, mariposas, cigarras... que se posan de pronto en mis orejas porque no llevo móvil (celular) y siempre estoy atento a lo que sucede a mi alrededor; vicio este que observo ha perdido la inmensa mayoría de los ciudadanos que, absortos en sus "cacharros", no se enteran de lo que está ocurriendo en torno suyo. Parece que la vida transcurriera allí adentro y que lo de afuera no tuviera demasiada importancia.

Éramos varias las personas que esperábamos el cambio de semáforo para cruzar la calle. De repente, una de ellas, una señora de mediana edad, aparta la vista de su "pantallita" y se fija en otra mujer que se halla a su lado, inmersa también en lo que le muestra su artilugio.


- ¡Lola!... Cuanto tiempo sin verte. ¿Cómo estás?

- ¡Bien!, dice la otra un pelín molesta porque le ha cortado el rollo. ¿Y tú?

- Pues no me quejo, aunque ahora mismo tengo consulta con mi doctora en el ambulatorio.

En ese instante, la casi eterna luz roja del semáforo de peatones cambia a verde y cruzamos.
 

- ¿Y las navidades qué tal? 

- Como siempre, en casa. Pero tuvimos un disgusto del carajo: mi hija María "estalló" el coche en la autopista. Lo dejó hecho una...

No pude seguir escuchando el diálogo porque tomamos diferente camino, pero me quedé rumiando aquella frase: ¿El disgusto fue qué la hija estallara el coche? ¿Y ella, la conductora? ¿No tendría más lógica haber comenzado diciendo que su hija tuvo un accidente y explicarle que tal se encontraba, y que le dieran por saco al puto coche? ¿O es que el melón se me está agrietando más de la cuenta?


Creo que este tipo de diálogo lo voy a encuadrar en el grupo de los avispones.

Miguel Ángel G. Yanes

9/1/18

EL NÚMERO 53


Hay un número que me ronda desde hace tiempo, el 53. Aparece a menudo en mi diario devenir, a veces en los sitios más inesperados: me toca en la cola del supermercado, en la del ambulatorio, como importe de facturas, en la plaza de aparcamiento de los centros comerciales, hasta el punto que decidí jugarlo fijo en la Lotería Nacional y en el sorteo de la ONCE, pero "nasti de plasti".


En esos casos de insistente repetición, siempre tendemos a relacionar número con suerte, pero quizá no siempre sea así. Convencido estoy de que el universo físico en el que nos movemos es matemático; está basado por tanto en los números, y éstos encierran una simbología y unas claves de las que los ciudadanos de a pie sabemos bien poco. Pero lo que ya terminó de amoscarme fue verlo representado en diversas prendas de vestir: camisetas, gorras, anoraks. Debía tener alguna particularidad.


Así que, desconociendo qué quería ese número de mí, acudí a la Wikipedia para ver si encontraba alguna pista interesante, y descubrí que no es un número cualquiera. Es bastante especial, ya que, está formado por cinco números primos consecutivos:  

53 = 5 + 7 + 11 +13 + 17

Y entonces descubrí su mensaje oculto.


- ¡Ya lo sé! grité en voz alta cual si fuera un Arquímedes venido a menos.

- Quiere decir que soy muy primo.
 
Herbie
Volkswagen Escarabajo con ciertas características humanas, 
utilizado en varias películas de Disney a partir de 1968

Miguel Ángel G. Yanes

8/1/18

CULTURILLA FUTBOLERA

Anteayer, Día de Reyes, pasado por agua y viento en casi toda la isla, haciendo caso omiso al dicho popular que indica que los días de Reyes, del Padre y de la Madre, son los de mayor afluencia de público a los restaurantes, decidimos acudir a uno cercano a casa sin la previsión de haber reservado mesa con anterioridad, para hallar que estaba abarrotado, cosa harto inusual en él. No obstante, como mayoritariamente eran familias multiparentales, y nosotros solo dos, pudimos acceder de inmediato a una mesa minúscula, ubicada en un rinconcito del comedor.


A nuestro lado, otra mesa, dispuesta para cuatro comensales, dejaba ver la palabra "reservado" bajo la transparencia de las copas, colocadas boca abajo, como mandan los cánones, para que no se llenaran de polvo u otras suciedades. 

El exceso de clientela traía de cabeza a camareros y camareras que, pese a su diligencia, no daban avío. Supusimos que en la cocina pasaría otro tanto, por lo que decidimos aguardar con calma y no apremiarlos. No obstante, con esa cierta libertad de clientes asiduos, recogimos la carta en la barra para ir ganando tiempo.

Ya estábamos a mitad de comida cuando aparecieron dos parejas de mediana edad y ocuparon la mesa reservada. Cayeron en la cuenta también, como nosotros, de que aquella avalancha de comensales traía de cabeza al personal, y que tardarían bastante en atenderlos, pero al parecer no tenían prisa y decidieron esperar.


Entre la barahúnda de voces del local, me llegaban, de forma intermitente, retazos de su conversación: por lo general frases entrecortadas, pero hubo una que llegó nítida a mis oídos. Hablaban de algún grupo de amigos en concreto, cuando uno de los varones dijo:

- Son una gente más aburrida que el carajo. Nunca hablan de fútbol.

Miguel Ángel G. Yanes

7/1/18

AMAGO DE ELECTROCUCIÓN (POEMA)


No era la lámpara de Aladino, ¡no!
Era lámpara eléctrica de mesilla de noche
E iluminaba el cuarto de mi infancia,
Al que un ventanuco junto al techo apenas
Dejaba llegar la luz hasta la cama.

Era tarde de invierno, la recuerdo
Con esa oscuridad de nubarrones.

Amenazaba lluvia, tal vez hielo.
Hacía mucho que ya no granizaba.
Era una calma tensa, húmeda, quieta,
Densa y pesada, a punto casi
De desplomarse de golpe y aplastarnos.

Era ritual sagrado en mi familia
Dormir la larga siesta con pijama.

Después del cotidiano zafarrancho
De recoger la mesa y la cocina,
El silencio reinaba desde el patio
Al rincón más profundo de los cuartos,
Roto tan sólo por los pájaros
Y el apagado ronquido del abuelo.

Me obligaban a ello, pero nunca
Conseguía dormirme a media tarde.

Así que cuando todos parecían descansar,
Echaba mano, raudo, a mis tebeos
Y pasaba ese rato, convertido
En Jabato o en Trueno, siempre en lucha
Con malvados villanos y asesinos,
Protegiendo a los pobres y a los débiles
De dragones, de lobos y de amos.

Aunque esa tarde oscura lo impedía.
Por lo que decidí encender la vieja lámpara.

Pero se negó en redondo a iluminarme.
Agarré con la zurda su pie helado
De brillante metal, y con la diestra
Intenté hacer girar, haciendo fuerza,
Su cansada bombilla por si acaso
Estuviese la rosca un tanto floja.

Pero aquel intento de obligarla a lucir
A toda costa, no fue muy buena idea.

En el acto, con sus ciento diez voltios
Y no sé qué montón de amperios vino,
Con su furia maldita, la corriente,
A recorrerme con prepotencia el cuerpo:
Desde las uñas de mis pies helados
A las erizadas agujas del cabello.

Y atrapado quedé, como una mosca
Con las patas metidas en la miel.

Grité y grité, al sentir que no era dueño
De mover ambas manos a mi antojo,
Que una cuerda invisible las ataba
Y un extraño temblor me sacudía
Como una fiebre helada que quemara
Mi corazón, mis labios, mis sentidos.

La siesta familiar saltó en pedazos
Y acudieron de golpe a socorrerme.

La primera en llegar, como hacía siempre,
Fue mi abuela Melania. Vano intento:
Tirando de mis hombros con ahínco
quedó presa conmigo de aquel genio
Furioso e invisible de la lámpara.

El abuelo gritó. Su voz metálica
Sacudió las paredes de la casa.

Acto seguido cesó el temblor y pude
Librarme de una vez del maleficio,
Al igual que la abuela, en un instante
Que para mí fue mágico y acaso
Para el resto de la familia; todos
Sin excepción, lloraban y reían.

Me abrazaron, me besaron, me apretujaron…
Y en cuanto pude, huí de su vorágine.

Intenté borrar el susto de mi cara
En el chorro de agua del lavabo,
Pero apareció, de pronto, en el espejo
El rostro de otro niño, pálido,
Despeinado, de cárdenos labios
Y ojos desorbitados, al que no conocía.

Más asustado aún de lo que estaba,
Eché a correr como alma que se llevara el diablo.

Más tarde supe que no había sido el grito
Rotundo del abuelo, quién había puesto fin
A aquel suceso ya de por si dramático,
Sino el atento oído de Doña Aurelia,
Casera y vecina al mismo tiempo,
A la que Dios tenga para siempre en La Gloria
(si es que tales cosas aún existen)

 Y a la agilidad de su mente y su mano...
Retirando “los plomos” al instante.

Miguel Ángel G. Yanes

6/1/18

EL TRIUNFO DE LOS MEDIOCRES


"Pasen a ver a Talento, el gran gigante, 
que con los brazos y los pies encadenados, 
ha de luchar contra Mediocre
el más tenáz, el más feroz de todos los enanos 
¡Pasen a ver, pasen a ver!"

(De "La Canción del Circo" de Rafael Amor)

Miguel Ángel G. Yanes
 

4/1/18

UN ACTO DE REBELDÍA


No te dejes convencer.
Atrévete a pensar por ti mismo.

Miguel Ángel G. Yanes

HALLADOS LOS RESTOS DEL PERIODISMO


Tras horas de interrogatorio, los investigadores consiguieron averiguar el lugar en el que se encontraba el periodismo. No era sitio de fácil acceso, razón que explica que la búsqueda de tantos meses resultase infructuosa.

Los restos del oficio más hermoso del mundo yacían, junto al cuerpo de la chica asesinada, en el interior de un pozo situado en una nave industrial abandonada a las afueras de una pequeña localidad.


La reconstrucción de los hechos es brutal, como brutales son los autores del terrible suceso. El oficio que hicieron hermoso García Márquez, Oriana Fallaci, Enrique Meneses o Ryszard Kapuscinski, deambulaba solo por unas calles siempre en presunta fiesta y siempre sombrías, cuando un grupo de individuos comenzaron a increpar, cosa habitual.

El oficio aceleró la respiración y el paso pero, cuando quiso darse cuenta, ya tenía las manos de aquella manada de “compañeros” agarrándole el cuello.


Volvemos del enésimo suceso de niña asesinada, entendido como deporte nacional más rentable que el fútbol, y lo hacemos escépticos e indignados. Con la sensación de haberlo visto todo ya, pero sabiendo que el chicle de la falta de escrúpulos de los traficantes de audiencias aún puede seguir estirándose. 

Acercándonos al 2019 de Blade Runner hemos visto ya de todo. Hemos visto programas mañaneros ardiendo desprecio hacia la propia víctima más allá de Orión.


Hemos visto a reporteros, no sabemos si humanos o replicantes, criticando, en directo y ante la puerta de su casa, a la mismísima madre que buscaba a su hija. Hemos visto salir, de quienes se espera vocación de servicio público, vocación de intoxicación a cambio de la audiencia más grande posible, una audiencia tan contaminada como sus programas favoritos. Hemos visto a chupasangres de sueldos millonarios hacer derroche de imaginación y machismo enmascarado, señalando a madre, hija y espíritu santa, dejando pasar por alto la que era la tesis más probable pero la menos comercial: la costumbre española de morir por el hecho de ser mujer.

Da igual si rica, pobre, gallega, madrileña, centradísima en los estudios o en la edad del pavo.


Quienes, durante meses, exprimieron la desaparición de una joven, quienes asesinan un oficio fundamental para la salud de todos, vuelven de vacaciones y no pedirán perdón ante la cámara, ni se les caerá la cara de vergüenza por lo que han hecho. Es más, seguirán haciendo lo mismo.

Veremos, a quienes asfixiaron el oficio hasta matarlo, volver a hacer lo que mejor saben en esta segunda entrega de la macabra historia, la que comienza con la detención del sospechoso. Lo harán sembrando odio donde antes sembraban amarillismo.


Los veremos –ya está pasando– pedir que el detenido “se pudra sufriendo entre rejas” o que “le apliquen los demás presos la ley de la cárcel”. Los veremos, como siempre, sembrar un mundo peor, más irresponsable. Y lo más preocupante, los veremos volver a actuar.

La manada de depredadores saldrá indemne de todo esto, como siempre pasa. Volverán a esperar, agazapados en sus iluminados pero oscurísimos platós de televisión o columnas de opinión, a que otra niña desaparezca para volver a matar al oficio del periodismo y lanzarlo, una vez más, a un pozo sucio.


FUENTE: ctxt.es
Eduardo Tecé
01/01/2018


Nunca he podido comprender cómo hay tanta gente en este "pís", escuchando mañana, tarde y noche, todo lo que largan unas chismosas y chismosos de mierda.

1/1/18

POCA VISIÓN O POCAS LUCES

Mira que hay que tener poca visión o pocas luces, para catalogar a la gente por su gentilicio ¡eh!

En todas partes cuecen habas; hay buena y mala gente, serios, trabajadores, vagos, caraduras, tolerantes, intransigentes... tanto en el Archipiégo Canario como en la República Malgache.

Quien no pueda verlo así, quizá debería usar lentes o quitarse las anteojeras.


Y es que hay humanos para todos los gustos.

Miguel Ángel G. Yanes

PUES ESO...


¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

Miguel Ángel G. Yanes

31/12/17

FIN DE ANO

El ano es un orificio que se halla en el extremo terminal (inferior) del tubo digestivo, de la misma manera en que la cavidad oral (boca) es el orificio del extremo inicial (superior). Se trata de una abertura a través de la cual los materiales de desecho de la digestión (heces) salen del cuerpo.

El ano en los humanos está situado en la línea media del cuerpo. Se abre en el vértice posterior del perineo, un poco por delante del cóxis y en el fondo del surco longitudinal que separa las nalgas.

FUENTE: Wikipedia. La enciclopedia libre


Traigo aquí estos datos para dejar constancia de lo importante que es la letra ñ ("eñe"), en el idioma castellano o español (que lo mismo da, que da lo mismo). Tanto, que forma parte de su propio nombre y del país que representa.

Queda claro en el título de esta entrada, que no es lo mismo un ano que un año, ni un cono que un coño. Así que, por favor,  preservemos esta singularidad fonética y ortográfica ante el evidente deterioro del español en el mundo, y no permitamos que se pierda, digan lo que digan los "globalizadores" de turno.



Miguel Ángel G. Yanes

NOTA: Aunque en España existen diferentes idiomas: gallego, vasco, catalán y castellano, es este último el que resultó adoptado como lengua oficial del país.

29/12/17

EL SANCTASANCTÓRUM

Este latinazgo, cuyo significado en castellano viene a ser "Santo de los santos", identificaba el recinto más sagrado tanto del Tabernáculo como del Templo de Jerusalén, dos construcciones hebreas del antiguo Israel, donde se custodiaba el Arca de la Alianza que contenía los Diez Mandamientos que, "Dios", había entregado a Moisés en el Monte Sinaí.

Recreación del Arca de la Alianza

El acceso al Sanctasanctórum o Cámara Sagrada, lugar donde moraba El Creador, se hallaba prohibido a todos los mortales, a excepción de al Sumo Sacerdote que, un día determinado del año, conocido como Día de la Expiación, podía acceder a él. Nadie más estaba autorizado a molestar a la divinidad.

Todas las religiones abundan en lo mismo: una casta sacerdotal que vienen a ser "los únicos que pueden contactar con dios" y que luego transmiten los "mensajes divinos" al resto de la población, para que acaten y obedezcan sin rechistar todo aquello que les mandan.

Cónclave

Ése es el objetivo de todas las religiones (filosofías aparte): la manipulación de la conciencia, el control y la sumisión de los pueblos por parte de una élite que llega a detentar un poder omnímodo. Siempre en nombre de "Dios".

¡Qué invento, eh!

Miguel Ángel G. Yanes

27/12/17

LA FRONTERA MÁS PEQUEÑA DEL MUNDO

Peñón de Vélez de la Gomera

El Peñón de Vélez de la Gomera (باديس Bādīs, قميرة Qumīra, en árabe) es un peñón español, que originalmente era una isla rocosa, hasta el terremoto de 1930 en qué quedó unida al continente. Se encuentra situado en el norte de África, a 126 km al oeste de Melilla y a 117 km al sudeste de Ceuta. Limita con Marruecos por un estrecho istmo de arena, o tómbolo. Tiene una extensión de 19 000 m² aproximadamente y una altitud máxima de 87 m.


En la actualidad, y de forma permanente, está habitado por efectivos de varias unidades del Ejército de Tierra español. El límite que separa España de Marruecos por Vélez de la Gomera constituye la frontera más pequeña del mundo, con apenas 85 metros de longitud.​

FUENTE: Wikipedia - La enciclopedia libre 

Miguel Ángel G. Yanes